Mi derrota
Yo siempre me he sentido prisionero
en esta soledad de mi destino,
cruzando torpemente mi camino
en loco devenir triste y austero.
Y en este divagar hacia la nada,
en pleno frenesí de mi locura
siento la soledad y el alma rota.
Ya le queda muy poco a mi jornada,
completa de dolor y de amargura,
y admito plenamente mi derrota.