Cierra los ojos,
deja que la mente viaje al
futuro,
donde las cosas aún no han
pasado.
Ese vuelo trae lágrimas al
presente,
una reacción sutil, casi
invisible.
Cuidado con esos momentos de
introspección,
donde te pierdes en escenarios
que aún no han llegado.
La mente puede viajar en el
tiempo,
sin que lo notes,
dejando cicatrices en el ahora,
marcas de lo que podría ser,
de lo que podría no ser.
