Fui tu refugio en la tormenta,
la sombra que te abrazó en la
oscuridad.
Mis manos sostuvieron tu mundo,
cuando se derrumbaba sin piedad.
Recogí cada pedazo roto,
sin pedir nada,
sin esperar que entendieras
el peso que cargaba.
Te di mis noches,
mis días llenos de desvelo,
cada suspiro que llevaba tu
nombre,
cada latido que se aceleraba por
ti.
Pero ahora que la marea ha
cambiado,
cuando las sombras me asfixian,
cuando mi mundo se desmorona,
me dejas solo en el abismo.
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