A quien tienes que explicarle quién eres,
quizás no merece saberlo.
Quien te entiende sin palabras,
es quien realmente te valora.
En el silencio de una mirada,
en la complicidad de un gesto,
se encuentra la verdadera
conexión,
sin necesidad de explicación.
Porque quien te entiende,
no necesita palabras,
sabe leer tu alma,
y comprender tus batallas.
Así que no te preocupes,
por aquellos que no ven,
la esencia de tu ser,
y lo que llevas en la piel.
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