Perdóname por no saber amar
como en tus sueños imaginabas,
por no ser el chico ideal
que en tus noches dibujabas.
Perdóname por no ser suficiente,
por no llenar ese vacío en tu
pecho,
por no tener la belleza evidente
que en otros rostros ves hecho.
Perdóname por ser yo,
con mis fallos y mis cicatrices,
por ser solo un reflejo roto
de lo que en silencio pediste.
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