En la noche más oscura,
caemos sin alas,
abismos nos llaman,
la luna distante nos observa,
testigo mudo de nuestras caídas.
En el fondo, donde el silencio
grita,
donde las sombras se abrazan,
nace una fuerza dormida,
una chispa, un rescoldo,
que nos levanta, temblorosos.
Apunta a la luna, lejana,
fría, solitaria en su vigilia,
y si fallas, las estrellas,
te acogerán en su brillo,
en la vasta inmensidad del cielo.
Cada caída es un renacer,
cada error, una lección oculta,
la imperfección es nuestra
esencia,
y en su hueco, hallamos
redención.
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