Quiero de corazón desatar la sombra,
deshacer el error que envenenó el
jardín,
curar las heridas que dejé
abiertas.
Teníamos algo precioso,
un fuego que merecía cuidado,
pero en mis manos torpes y ciegas
dejé que el silencio lo
destruyera,
sin darnos la voz, sin darnos la
respuesta,
sin luchar como debimos.
No quiero que esta historia se
desangre,
no quiero que se pierda en la
ruina.
Creo en lo que fuimos,
en lo que podríamos ser,
y sé que lo verdadero aún nos
habita,
que aún hay luz en la grieta.
Cada paso hacia ti es un intento,
de reconstruir el amor
desvanecido,
de mostrarte que el latido,
aunque herido, aún canta
en mi corazón quebrado.
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