lunes, 5 de enero de 2026

No, no, y no.

Si alguien te ama,

no te arranca la piel

dejándote a la intemperie,

sin más abrigo

que la duda,

sin más consuelo

que la sombra de su adiós.

 

Prefiero el odio,

la rabia que se agarra al pecho,

que envuelve mis sueños rotos

en llamas.

Me consume menos

que imaginar un mañana

donde su ausencia

es el único eco.

 

Pero no puedo odiarla.

La quiero.

Y aunque mi corazón

se desangre en esta espera,

aún sueño con un día

donde su nombre no sea

una herida,

sino el verso perdido

que siempre busqué,

una promesa que nunca

debería haberse roto.


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