Otro día se derrumba, la ansiedad devora,
respiro en la niebla de un dolor
inmenso.
El vacío se adueña, el alma se
deshace,
en la noche, busco un resquicio
de esperanza.
En cada rincón, el dolor se
coagula,
y la oscuridad se convierte en mi
sombra.
Cierro los ojos, pero la tristeza
es abismo,
mi ser se disuelve en un mar sin
retorno.
El amanecer es un cruel engaño,
y en el vacío, el dolor se convierte
en eterno.
Mi existencia es un grito ahogado
en la noche,
y en la esperanza, sólo queda
desespero.
No hay comentarios:
Publicar un comentario